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Qué se paga una vez, qué se paga cada año y qué costos aparecen después. Lo que conviene saber antes de pedir cualquier presupuesto.
La respuesta corta
El precio de una página web depende de tres cosas: cuántas páginas tiene, si la vas a poder actualizar vos y si muestra productos. En Zybium, una web cuesta desde Gs. 2.000.000 de pago único, y desde Gs. 5.000.000 si muestra un catálogo de productos, con el dominio y el hosting del primer año incluidos. Desde el segundo año se paga una renovación anual, desde Gs. 800.000. Antes de comparar presupuestos, sumá lo que vas a pagar en tres años, no solo el primero.
Si pediste presupuestos, probablemente viste números muy distintos para lo que parece “la misma web”. No es que alguien te esté mintiendo: cada presupuesto incluye cosas diferentes, y casi nunca lo dice con claridad. Acá te explicamos de dónde sale cada número, qué se paga una vez, qué se paga cada año y qué costos aparecen después.
El desarrollo es el trabajo de hacer la web: entender tu negocio, escribir los textos, diseñar cada página y programarla para que funcione rápido en el celular. Se paga una sola vez, al principio.
Dentro del desarrollo, lo que más mueve el precio es:
Publicamos nuestros precios para que puedas comparar con datos. Estos son los tres paquetes, con lo que se paga al empezar y lo que se paga cada año desde el segundo:
Los tres incluyen el diseño a medida, el dominio y el hosting del primer año y el candado de seguridad. Podés ver el detalle completo en la página de precios.
Una web no se paga solo una vez. Para que siga online, hay tres cosas que se renuevan todos los años:
Este es el costo que más sorprende, porque muchos presupuestos lo mencionan en letra chica o directamente no lo mencionan. Antes de aceptar, preguntá siempre: “¿cuánto voy a pagar el segundo año?”. Si querés entender bien qué es cada cosa, leé dominio, hosting y correo, sin tecnicismos.
La forma más honesta de comparar es sumar todo lo que vas a pagar en tres años. Con Presencia Digital, por ejemplo, pagás Gs. 2.000.000 el primer año, con dominio y hosting incluidos, y Gs. 800.000 en el segundo y otra vez en el tercero.

Casi todo el costo está en el primer año. Una web que parece barata al principio pero tiene una renovación alta puede terminar costándote más que una que se paga bien desde el inicio. Hacé esta misma cuenta con cada presupuesto que recibas.
Algunos negocios prefieren no ocuparse de la web: que alguien la revise, haga copias de respaldo y cambie textos o fotos cuando hace falta. Para eso existen los planes de acompañamiento mensual. No son obligatorios: si tu web tiene sistema de gestión, muchos cambios los podés hacer vos.
Si un presupuesto incluye un mantenimiento mensual obligatorio, pedí que te detallen qué hacen cada mes por ese monto.
Además del desarrollo y la renovación, hay gastos que muchos presupuestos no mencionan y que conviene preguntar antes:
Existen opciones más económicas: plantillas, plataformas para armar la web uno mismo o alguien que la hace con poco tiempo. Pueden servir si tu negocio recién empieza o si tenés tiempo para armarla y mantenerla. Lo que suele faltar es lo que no se ve en el precio: textos pensados para tu cliente, una estructura que Google entienda y alguien que responda cuando algo falla.
La pregunta útil no es cuál es la más barata, sino cuál se paga sola. Hacé la cuenta: cuánto te deja un cliente nuevo y cuántos clientes necesitás para recuperar lo que cuesta la web.
Cuando tengas dos o tres presupuestos en la mano, hacé estas preguntas a cada uno. Si alguien no te las puede responder con claridad, eso ya es una respuesta.
Para comparar punto por punto, con las señales de alerta que conviene mirar, leé cómo comparar presupuestos de páginas web. Y si todavía no empezaste, en esta guía paso a paso te contamos qué necesitás tener listo.
Si ya tenés un presupuesto de otro lado y querés una segunda opinión, mandánoslo y te lo miramos sin compromiso.
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